Vivimos en un mercado que parece una fotocopiadora. Mires donde mires, todo huele a «copia de una copia». Mismos colores, mismas tipografías, mismos discursos vacíos. Y aquí viene la verdad incómoda: si eres uno más, eres uno menos.
Hoy en día, el diseño de marca o branding no es una opción estética para cuando te sobre presupuesto; es el salvavidas que evita que tu negocio se ahogue en un mar de indiferencia digital.
Si piensas que el branding va de poner letras bonitas y elegir un color resultón, tenemos que hablar.
Vamos a dejarnos de tecnicismos que duermen a las ovejas. El branding es, sencillamente, el alma de tu negocio. Es lo que hace que te elijan a ti y no al vecino, aunque él sea más barato.
Es esa sensación que dejas en el estómago de tu cliente cuando interactúa contigo. Es coherencia. Es actitud. Es tener una identidad que se planta delante de la competencia y dice: «Aquí estoy yo».
Porque la atención es el recurso más escaso del planeta. La gente no tiene tiempo para descifrar quién eres. Tienes segundos (siendo generosos) para impactar.
En Afrancesado creemos que el miedo es el asesino de la creatividad. Las marcas que triunfan hoy son las que se atreven a ser honestas, las que tienen un punto de locura y mucha verdad.
El branding actual exige valentía. Exige que tu identidad visual, tu naming y tu mensaje remen en la misma dirección, sin fisuras. Menos humo y más ejecución impecable.
Si sientes que tu negocio tiene mucho que decir pero su imagen está muda, es hora de meterle mano. No se trata de aparentar, se trata de ser.
Nos gusta transformar ideas en marcas memorables. Nos gusta la experimentación, el juego y, sobre todo, el trabajo bien hecho que se disfruta. Somos ese partner organizado y proactivo (sí, como el empleado del mes) con el que además te lo vas a pasar bien.
Desde nuestro estudio de branding en Badajoz, trabajamos con marcas de todas partes que buscan lo mismo: dejar de pedir permiso y empezar a pedir paso.