Seamos claros desde la primera línea: si crees que el branding de tu negocio es solo poner un logo resultón en tu tarjeta de visita, tenemos un problema. Y no uno pequeño.
En un mercado —y te hablo de aquí, de Badajoz, no de Nueva York— donde todo parece una «copia de una copia», ser una opción más es el camino más rápido a la irrelevancia. A ser ruido de fondo. Y tú no has montado tu empresa para ser el hilo musical de un ascensor, ¿verdad?
Hoy vamos a dejarnos de definiciones de libro de marketing aburrido y vamos a hablar de lo que importa: la identidad visual completa. O lo que es lo mismo: cómo conseguir que tu marca tenga alma, carácter y se quede grabada en la retina.
Imagínate que vas a una boda. Te pones un traje impecable (el logo). Pero luego llegas, abres la boca y sueltas una barbaridad, o te mueves como si te hubieras tragado un palo. ¿De qué sirvió el traje? De nada.
Con tu negocio pasa igual. El logo es la cara, sí. Pero la identidad visual es cómo camina, cómo respira y cómo te hace sentir esa marca. Es la diferencia entre un negocio que «está ahí» y una agencia de diseño gráfico en Badajoz que entiende que esto va de construir un universo propio.
Para que tu marca deje de ser «una más» y pase a ser «La opción«, necesitas trabajar tres pilares con coherencia (y un poco de descaro).
Elegir el azul «porque es mi color favorito» es el error de primero de emprendedor. Los colores no están ahí para decorar; están para provocar.
Una paleta de colores bien parida tiene el poder de comunicar valores sin decir ni una palabra. ¿Quieres transmitir calma y confianza o quieres gritarle al mundo que eres pura energía y atrevimiento?En Afrancesado no diseñamos por diseñar. Buscamos esos tonos que hacen que, cuando alguien vea tu post en Instagram o tu furgoneta cruzando Puente Real, sepa que eres tú antes de leer tu nombre. Eso es impacto.
La tipografía es la voz de tu texto cuando nadie lo está leyendo en voz alta.
Si usas la misma fuente que la frutería de la esquina y que el despacho de abogados serio del centro, tienes un problema de identidad. Una buena combinación tipográfica marca el ritmo de la lectura y la personalidad de tu mensaje.
¿Una Sans Serif geométrica y audaz? Modernidad y eficiencia.
¿Una Serif con remates elegantes? Tradición y prestigio.
No dejes que tu potente mensaje se pierda por culpa de una letra sin sangre. Que tus textos se lean, pero sobre todo, que se sientan.
Aquí es donde la mayoría patina. Tienen una web preciosa, unas fotos de estudio increíbles… y luego lees sus textos y suenan a robot burocrático. «Somos una empresa multidisciplinar orientada a la satisfacción del cliente…». Zzzzz.
El tono de voz es el espíritu de tu marca verbalizado. Es definir si tratas a tu cliente de usted o de tú, si usas el humor o la sobriedad, si eres el colega experto o la autoridad intocable. En Afrancesado tenemos claro que merece la alegría (que no la pena) ser auténticos. Si tu marca es canalla, habla canalla. Si es dulce, sé dulce. Pero por favor, no seas insípido. Lo que no emociona, no vende.
Al final del día, esto no va de tener cosas bonitas sueltas. Va de que tu logo, tus colores, tus tipos y tu forma de hablar remen en la misma dirección. Va de crear un sistema sólido que haga que tu competencia se pregunte qué estás haciendo para molar tanto.
Si sientes que tu negocio se ha vestido con ropa que no es de su talla, o que tu imagen actual es más aburrida que un domingo sin planes, quizás es hora de darle una vuelta (o dos).
En Badajoz hay mucho talento y muchas ganas de hacer cosas grandes. No te conformes con menos.